CUENTOS MALVADOS, Espido Freire

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ESPIDO FREIRE, Cuentos malvados, Páginas de Espuma, Madrid, 2010, 144 páginas.

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Cada una de las siete secciones del libro cuenta con la tarjeta de presentación de un gran microrrelatista: Eduardo Berti presenta El agua; Clara Obligado, Ángeles; Fernando Iwasaki, Las voces; Ana María Shua, Arañas y mariposas; José María Merino, El espejo; Andrés Neuman, Los cuentos; e Hipólito G. Navarro, Dentro del laberinto.
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Sonaron las trompetas y despertaron de la muerte a innumerables almas, que regresaron a sus cuerpos rotos y heridos y a la vida, mientras rezongaban y protestaban, porque aquellos simulacros nunca conducían a nada.

EL CRUJIDO DE LA SEDA, Lilian Elphick

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LILIAN ELPHICK, El crujido de la seda. Antología de microrrelatosMenoscuarto, Palencia, 2016, 88 páginas.
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Gemma Pellicer es la responsable de una edición que acerca al lector español la microficción de Lilian Elphick, a través de la selección de textos publicados por la autora chilena entre 2007 y 2013.

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EL CRUJIDO DE LA SEDA I

   —Entonces, ¿qué arma prefiere?
   —Navaja.

   —¿Dónde?

   —Aquí.
   —Ahí sale más caro.
   —No importa. ¿El cheque se lo hago cruzado o abierto?
   El hombre rió.
   —Sólo efectivo. Mire, allí hay un dispensador de dinero. La espero. No tengo apuro.
   La mujer puso el fajo de billetes en el bolsillo de la chaqueta del hombre. Él la llevó a un callejón sin salida para proceder con el encargo. Ella se sacó el pañuelo de la cabeza. Estaba totalmente calva. El hombre sintió lástima y fue rápido. Recogió el pañuelo haciéndolo crujir; luego, lo puso en la cara de la mujer y caminó hasta el terminal de buses. Antes, le regaló sus guantes a un pordiosero.

LOCUCIONES DE LA SIBILA, Marina Ivánova Tsvietáieva

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MARINA IVÁNOVA TSVIETÁIEVA, Locuciones de la Sibila, Ellago, Castellón, 2008, 102 páginas.

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No encontrará el lector «un libro de aforismos de Tsvietáieva que la autora escribiera como tal», sino «una recopilación de pensamientos, máximas, que la escritora ha ido sembrando a lo largo de todos sus escritos».
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Para el niño no existe el futuro, existe sólo el ahora (que para él es siempre).
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Sí, aquello que conoces en la infancia lo conoces para toda la vida, pero también lo que no conoces en la infancia no lo conoces para toda la vida.
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Para no ser culpado, hay que convertirse enseguida en acusador.
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El niño odia solamente la alevosía, la traición, las promesas incumplidas, los pactos rotos. Ya que el niño, como nadie, es fiel a la palabra y cree en la palabra.
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Los libros deben acercar y no separar.
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La fidelidad al igual que la perseverancia de la pasión, me es incomprensible, ajena. (La fidelidad tanto como la infidelidad - ¡todo lo separa!).
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El alma se alimenta de todo, en especial de las pérdidas.”
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Antes de la vida el ser humano es siempre y todo, mientras está viviendo es algo y ahora. (Es — ¡no importa lo que sea!).
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El alma es una vela. El viento — la vida.
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Siempre que me entero de que una persona me quiere —me asombro, si no me quiere también me asombro, pero sobre todo me asombro cuando a alguien le soy indiferente.
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La pasión sexual es ante todo - un incendio del alma.

CUENTOS INFANTILES POLÍTICAMENTE CORRECTOS, James Finn Garner

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JAMES FINN GARNER, Cuentos infantiles políticamente correctos, Circe, Barcelona, 2001, 150 páginas.
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En la Introducción (pp. 9-11) el autor confiesa su propósito de cumplir con la obligación «de replantearnos estos cuentos "clásicos" de tal modo que reflejen la ilustración de la época en que vivios».
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LOS TRES CERDITOS

   Había una vez tres cerditos que vivían juntos en armonía y mutuo respeto con el entorno que les rodeaba. Sirviéndose de los materiales propios de la zona que habitaban, se construyeron cada uno una hermosa casa. Un cerdito se la construyó de paja, otro de madera y el último de ladrillos fabricados a base de estiércol, arcilla y zarcillos y posteriormente cocidos en un pequeño horno. Al terminar, los tres cerditos se sintieron satisfechos de su labor y siguieron viviendo en paz e independencia.
   Pero su idílica existencia no tardó en verse desbaratada. Un día, pasó por allí un enorme lobo malo con ideas expansionistas. Al ver a los cerditos, se sintió sumamente hambriento, tanto desde un punto de vista físico como ideológico. Cuando los cerditos vieron al lobo, se refugiaron en la casa de paja. El lobo corrió hasta ella y golpeó la puerta con los nudillos, gritando:
   —¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
   Pero los cerditos respondieron:
   —Tus tácticas de bandidaje no te servirán para amedrentar a unos cerditos empeñados en la defensa de su hogar y su cultura.
   Pero el lobo se negaba a renunciar a lo que consideraba su destino ineludible. En consecuencia, sopló y sopló hasta derribar la casa de paja. Los cerditos, atemorizados, corrieron a la casa de madera con el lobo pisándoles los talones. El solar en el que se había alzado la casa de paja fue adquirido por otros lobos para organizar una plantación bananera.
   Al llegar a la casa de madera, el lobo volvió a golpear la puerta y gritó:
   —¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
   Pero los cerditos gritaron a su vez:
   —¡Vete al infierno, condenado tirano carnívoro e imperialista!
   Al oír aquello, el lobo se rió condescendientemente para sus adentros. Pensó para sí: «Va a ser una lástima que tengan que desaparecer, pero no se puede interrumpir la marcha del progreso.»
   A continuación, sopló y sopló hasta derribar la casa de madera. Los cerditos huyeron a la casa de ladrillo con el lobo pisándoles nuevamente los talones. Al solar que había ocupado la casa de madera acudieron otros lobos y fundaron una urbanización de recreo en multipropiedad destinada a lobos en período de vacaciones, diseñando cada unidad como una reconstrucción en fibra de vidrio de la antigua casa de madera e instalando tiendas de recuerdos típicos de la localidad, clubes de submarinismo y delfinarios.
   El lobo llegó a la casa de ladrillos y, una vez más, comenzó a aporrear la puerta, gritando:
   —¡Cerditos, cerditos, dejadme entrar!
   Esta vez, y a modo de respuesta, los cerditos entonaron cánticos de solidaridad y escribieron cartas de protesta a las Naciones Unidas.
   Para entonces, al lobo comenzaba a irritarle la obcecación de los cerditos en su negativa a contemplar la situación desde una perspectiva carnívora, por lo que sopló y resopló y volvió a soplar hasta que, de repente, se aferró el pecho con las manos y se desplomó muerto como consecuencia de un infarto producido por el exceso de alimentos ricos en grasas.
   Los tres cerditos celebraron el triunfo de la justicia y realizaron una breve danza en torno al cadáver del lobo. Su siguiente paso consistió en liberar sus tierras. Reunieron a un ejército de cerditos que se habían visto igualmente expulsados de sus propiedades y, con su nueva brigada de porcinistas, atacaron la urbanización con ametralladoras y lanzacohetes y dieron muerte a los crueles opresores lobunos, transmitiendo con ello un mensaje inequívoco al resto del hemisferio de no entrometerse en sus asuntos internos. A continuación, los cerditos fundaron un modelo de democracia socialista dotado de educación gratuita, un sistema universal de seguridad social y viviendas asequibles para todos.

Nota del autor: El lobo de este relato representa una imagen metafórica. Ningún lobo real ha sufrido daño alguno durante la redacción de esta historia.


UNOS DÍAS DE INVIERNO, Antonio Moreno

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ANTONIO MORENO, Unos días de invierno, Renacimiento, Sevilla, 2016, 76 páginas.

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Primer invierno...
El mundo es menos mundo,
porque no estás.

POESÍA REUNIDA. AFORISMOS, Ramón Andrés

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RAMÓN ANDRÉS, Poesía reunida. Aforismos, Lumen, Barcelona, 2016, 352 páginas.
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La segunda parte de este volumen se compone de los tres libros de aforismos que Ramón Andrés ha escrito hasta el momento: Los extremos -ya publicado en 2011, también en Lumen- y los inéditos Puntos de fuga (2012-2015) y Malas raíces (2010-2015).

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¿Por qué sentimos nostalgia al paso de las aves migratorias?
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Las redes siempre han sido sociales.
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No debemos buscar oasis, sino brechas.
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El tiempo que crees haber perdido es, sin embargo, el de tu historia más esencial.
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El ‘Yo’ no es una instancia psíquica, ni una unidad de percepción, ni una jerarquía de substancias. Es el apego.
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Los himnos acaban siendo un dolor en voz baja.
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La utopía, la de cada uno, fuerza el olvido de las causas comunes.
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Las grandes fisuras empiezan por los grandes convencimientos.
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La afirmación, un ancla que enturbia el fondo.
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Se dice que los dioses nacieron del fuego, pero la creencia en ellos viene del frío.

AFORISMOS Y HAIKUS, Rodolfo Modern

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RODOLFO MODERN, Aforismos y haikus, Nueva Generación, Buenos Aires, 2005, 76 páginas.

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Melancolía
portales de la noche
llanto de estrella

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La experiencia es uno de esos errores que la vejez viene acumulando.
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Polvo eres y al polvo volverás (Lema adoptado por la Liga Internacional de Polillas).
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Guitarras y mujeres. De formas parecidas, ¡qué difícil en ambos casos dar con la nota justa!
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Me gustaría ponerle pintura amarilla a la luna para crearle un conflicto cósmico al sol.
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Cuando el cielo se harta de lo que ve aquí abajo, llora. Ese es el sentido de la lluvia.